Recap: San Francisco 49ers 17-34 Tampa Bay Buccaneers

Billete al tren del hype

“Gran trabajo, señores. Sienta bien ganar fuera de casa. Sienta bien ganar en California. Pues vamos a volver… ¡Y sienta bien tener el Victory Monday! Gran trabajo, gran trabajo equipo. Sed humildes en la victoria.

Bucs en 3.

1, 2, 3… BUCS.”

Ese es el final del discurso de la victoria del head coach Dirk Koetter después de atropellar a los 49ers de Chip Kelly. Tras la semana de descanso, todo el mundo daba por hecho que el equipo iba a estar más preparado y descansado que el rival, pero unos minutos antes Philadelphia Eagles noqueó a los invictos Minnesota Vikings que también disfrutaron de esa semana sin partido. No hay que dar nada por hecho. Hay que jugar cada snap hasta el final del encuentro. Y darlo todo.

Por desgracia, los Bucs no tienen asimilado ese mantra en los instantes iniciales del partido. Es como esa persona que se levanta una hora antes de entrar a su trabajo y, realmente, no es persona hasta que no han pasado dos o tres horas.

San Francisco empezó fuerte. De hecho, empezó en tromba. La clásica read-option que tanto daño hizo a Tampa Bay y que utilizaba Colin Kaepernick fue el recurso inicial de los de Chip Kelly. Pases rápidos y un tempo muy ágil cogió por sorpresa a una defensa de Mike Smith que parecía abrumada. Mike Davis, uno de los sustitutos del lesionado Carlos Hyde, anotó el primer touchdown del partido sólo con dos minutos jugados. “Parecíamos queso suizo” dijo Dirk Koetter en rueda de prensa. Pero, la verdad, es que el mal inicio no sólo fue defensivo.

El equipo californiano se situaba -y se sitúa- en la cola de la liga en yardas de carrera permitidas. El head coach de Tampa Bay recibió el mensaje y en el primer drive sólo corrió. Blanco y en botella, ¿no? Son malos parando la carrera ergo vamos a correr. Lo único que te vuelves muy previsible. Demasiado. Tanto que en un tercer down corto te paran porque sigues corriendo. Y te juegas un cuarto down en la mitad del campo… y te vuelven a parar porque corres otra vez. En ese momento entendí el movimiento de Dirk Koetter. Quería que el ataque empezase con buen ritmo. Anotando en su primera ocasión para marcar la pauta que debía seguir Winston y los suyos. Pero lejos de intentar evitar un inicio lento de los Bucs, lo agudizó.

Por suerte, San Francisco no aprovechó la ocasión. Pero los Bucs estaban aún en el primer cuarto y, la verdad, no estaban en el partido. Para más inri Jameis Winston lanzó el enésimo pase interceptado propició un gran touchdown de Shaun Draugh justo en la jugada posterior. Gran juego de pies, gran recepción. Todos estabamos viendo el partido avergonzados y enfadados por el rendimiento. ¿De verdad una semana de descanso para esto? ¿Y contra unos 49ers en plena reconstrucción? Era difícil de entender pero los fantasmas del pasado, por suerte, vinieron para no quedarse.

Superar los catorce puntos iniciales de 49ers parecían una quimera. Tampa Bay no remontaba un partido así desde 2011 ante Minnesota Vikings cuando estaban 17 abajo. Aún así, el cambio de cuarto les sentó de maravilla. Fue el primer drive inteligente de Koetter intercambiando carreras de un Jacquizz Rodgers tocado por los dioses, pases cortos y screens. Un juego de screens, por cierto, que parecía enterrado con la baja de Charles Sims pero que Koetter ha recuperado con la incorporación de Antone Smith. Tampa Bay completó el drive más largo de la temporada, 94 yardas y once jugadas para coger  el impulso que necesitaba.

q2-1020-evanstd

En este drive Tampa Bay empezó a ganar el partido. El equipo de California, propenso a perder la compostura a medida que pasan los minutos de juego, empezó a cometer errores. Que si una penalización por formación ilegal, un pase interceptado de Kaepernick, pases fácilmente atrapables que se escapan de las manos, capacidad nula para parar la carrera… San Francisco ya parecía el equipo que se presumía y los Bucs habían puesto la directa.

Tanto es así que al descanso el marcador era favorable a los de Florida. 17-14. Roberto Aguayo y un gran drive de la estrella de equipos especiales Russell Shepard pusieron los puntos.

Tras el descanso, Dirk Koetter y Mike Smith jugaron a placer. En ataque, las carreras con Jacquizz Rodgers y Peyton Barber detrás de una gran línea ofensiva y el cada vez más fiable Mike Evans eran suficientes para seguir moviendo las cadenas y anotando. En defensa a Mike Smith sólo le debían preocupar las jugadas rotas de Colin Kaepernick aunque, esta vez sí, se presionó mucho más. Tampa Bay jugó una gran segunda mitad y consiguió la victoria de una forma bastante novedosa: sin sufrir. Raro de cojones, eh. Tanto es así que en los últimos minutos todos nos pasamos a ver como Atlanta perdía contra San Diego en la prórroga. Sí, señores. Tampa Bay se ponía a medio partido de la división.

¡¡Chu, chu!!…¡¡Echen más leña al tren del hype!!

Por cierto, no se pierdan el podcast de esta semana. Vamos a vivir algo así como la… Orriols Bowl. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s