Previa: Tampa Bay Buccaneers vs. Oakland Raiders

Llegamos ya al ecuador de la competición con uno de los partidos más morbosos de la temporada. En esta octava semana se produce la reedicción de la Super Bowl XXXVII donde los Tampa Bay Buccaneers se alzaron con su único Lombardi. Ha llovido desde entonces. Muchísimo. Y para los dos equipos. Oakland Raiders no tiene una temporada ganadora desde, precisamente, dicha Super Bowl (incluyendo dos temporadas consecutivas con 8-8) y los Tampa Bay Buccaneers… bueno, qué decir de ellos que no sepáis ya.

Las dos franquicias se sitúan en esa tipología de equipos que están saliendo del pozo. Un pozo profundo y que te hace perder la esperanza un año sí y otro también alrededor de la semana cinco o seis de competición. “¿Miramos al Draft ya?”, “Menuda basura”… y así hasta el hastío. Por suerte para Oakland, llevan varios años de ventaja sobre Tampa Bay. La selección de Derek Carr y Khalil Mack en el Draft de 2014 ha marcado un antes y un después en la gerencia de Reggie McKenzie. Desde entonces, Raiders no sólo ha consechado buen juego sino que, con el head coach Jack Del Rio, encabezan la división AFC Oeste con un gran 5-2.

Pese a todo, los Bucs vienen de ganar dos partidos seguidos y, lo que es mejor, encontrando su identidad. Ante Carolina y 49ers, Tampa Bay supo jugar a lo que debe jugar. Mike Smith y Dirk Koetter, que estuvieron bajo Del Rio en Jacksonville, están sintiéndose cada vez más cómodos con este equipo y han acabado explotando sus fuertes con algún que otro cambio drástico de por medio. Por suerte, el equipo también recuperan efectivos. El defensive end Robert Ayers podrá jugar después de pasarse cuatro partidos lesionado.

Pero, ¿será esto suficiente? Vamos a ver las cuatro claves de este partido.

Primer downkeep feeding the troll (establecer la carrera)

Jacquizz Rodgers está siendo una de las sorpresas agradables de la temporada. Las sensibles bajas de Doug Martin y Charles Sims están siendo suplidas con tres efectivos: Quizz Rodgers, Antone Smith y el rookie Peyton Barber. Y, la verdad, no se está notando el cambio. En las cuatro primeras semanas los Bucs corrieron para 330 yardas mientras que en estas últimas dos lo han hecho para 362 yardas. Algo ha cambiado, evidentemente. Las situaciones de partido han sido distintas, los jugadores seleccionados también han cambiado y los equipos rivales han dado facilidades para que el gameplan se cumpliera. Un gameplan que Dirk Koetter ha ido perfeccionando poco a poco y que ha dado cuenta de que Jameis Winston aún no puede tirar del carro en solitario. Las 33 carreras ante Panthers y las 40 contra 49ers han mostrado que Winston, como es lógico, está mucho más cómodo con un juego de carrera efectivo. Lejos quedan esa más de cincuentena de pases contra Rams y Cardinals. Queda claro que ese no es su juego, ni el de Tampa Bay.

Contra Raiders, Tampa Bay se enfrenta a una defensa que ha permitido más de 100 yardas terrestres en cinco de sus siete enfrentamientos siendo la vigésimo octava defensa en yardas contra la carrera. Pese a todo, la defensa de Raiders está mejorando con creces en las últimas semanas. La incorporación de Karl Joseph y de Perry Riley, concluyendo al parecer la búsqueda del enésimo middle linebacker, están haciendo crecer a una defensa muy permisiva en cuestión de yardas. Tanto que son los últimos de la liga en este aspecto.

Por lo tanto, los Bucs van a tener que volver a establecer la carrera de nuevo en los primeros compases del partido. No esperéis a otro drive entero de carreras como contra 49ers, creo que esta vez Koetter usará también el playaction. Pero serenar a Winston estableciendo todo lo anteriormente explicado, es la clave número uno del partido.

Segundo down: acabar limpios de turnovers

Raiders es una de las peores defensas de la NFL en yardas contra la carrera y, sobre todo, contra el pase. Aun así, el equipo va 5-2. ¿Como es posible? Fácil. Tiene la batalla de los turnovers sobradamente ganada. El ataque de Raiders, liderado por Derek Carr, tiene un 6% de probabilidades de acabar el drive perdiendo el balón. ¿La defensa? Un 14’8%, la séptima mejor marca de la NFL.

No es de extrañar que los Raiders jueguen un papel más conservativo en cuestión de filosofía ofensiva. Gus Orriols, nuestro invitado en el último podcast y hermanísimo de Marc Orriols, escribió este artículo en el Diario AS. En él, Gus reflexiona sobre la poca agresividad de un ataque que incluso sus propios jugadores trataban de cambiar mediante audibles. Aunque, todo sea dicho, este conservadurismo juega un papel clave en las cinco victorias de Raiders.

Tampa Bay, por lo tanto, tiene que intentar hacerlo fácil en ataque. Como hemos dicho antes, establecer la carrera es clave para que Jameis Winston no tenga que jugarse los pases a “su manera”. Pero Dirk Koetter no se tiene que dejar llevar por unas estadísticas de yardas tan suculentas. En las últimas dos victorias, los Bucs tienen un ratio de turnovers de +6, un ratio de -8 en todas sus derrotas y de +5 con todas sus victorias. Por otra parte, Oakland acumula un turnover ratio de +8, +9 en las victorias y -1 en las derrotas.

No será fácil pero no cometer errores que hagan perder el balón será otra de las claves del partido.

Tercer down: no más slow starts

Dicen que las costumbres no se pierden pero más le vale a Tampa Bay que estos inicios lentos se acaben pronto.

En los primeros cuartos, Tampa Bay está siendo una calamidad. Mirad: en ataque, corriendo la pelota promedian 4 yardas por intento. Una media fantástica y que viene a apoyar de nuevo la teoria de la carrera como principal arma ofensiva (que no única). En estas 50 carreras que los Bucs han hecho en este cuarto, una ha acabado en touchdown. El único touchdown anotado en el primer cuarto en toda la temporada. Pero si nos vamos al pase… ay, madre… Jameis Winston está 24 de 42 para 264, dos sacks y cuatro pases interceptados. Una ganancia neta de yardas de 1’9 por intento de pase. Ya, ya sé que duele.

En cambio, la defensa… No, tampoco dan esperanzas. Contra la carrera permiten 4’1 yardas por intento con un touchdown encajado y contra el pase 326 yardas con cuatro touchdowns, un pase interceptado y tres sacks con una ganancia neta por pase intentado de, agarráos, 7’8.

El parcial de los Bucs en este fatídico primer cuarto es de 41-19. Y no, no parece que estén cerca de solucionarlo. Por suerte, ante 49ers el equipo se pudo recomponer pero Raiders dificilmente encajaría una remontada así.

Cuarto down: Limitar el juego aéreo de Oakland

Amari Cooper y Michael Crabtree. Michael Crabtree y Amari Cooper.

Esta gran pareja de receptores que amenaza a la secundaria de Tampa Bay es otra de las claves del partido. Cooper, promediando algo más de 87 yardas por partido, pone las yardas y Crabtree, con seis touchdowns, pone las anotaciones. Pese a que, como dijo Gus en el podcast, Raiders juega mucho al pase corto, las Vernon Hargreaves y Brent Grimes tendrán un difícil papel ante dos grandes jugadores. No sabemos quien se encargará de quien pero puede ser un día difícil en la oficina.

Además, la línea ofensiva de Raiders encabezada por nuestro viejo amigo Donald Penn, es una de las mejores en protección de pase. Sólo un 2’58% de las jugadas ofensivas de Raiders acaban en sack por el abismal 36’6% de los Bucs.

Resultado: Touchdown

Dani: Tampa Bay Buccaneers 31 – 27 Oakland Raiders

Gus Orriols: Tampa Bay Buccaneers 20 – 27 Oakland Raiders

Marc Orriols: Tampa Bay Buccaneers 24 – 21 Oakland Raiders (con winning field goal de Aguayo para joder)

Alfonso Colmenar: Tampa Bay Buccaneers 34 – 31 Oakland Raiders

Los Bucs tienen que estar realmente concentrados en este partido. Se deben cometer muy pocos errores y estar perfectos en la ejecucción. No será fácil ganar a un equipo que conserva una buena senda de victorias pero esta vez Tampa Bay tendrá una buena vara de medir. Además, aún no se ha ganado en casa este año. Y como Koetter quiere que sea un estadio donde la afición aprete, que mejor que reeditando el pasado resultado de la Super Bowl.

Overtime: principio y fin de Jon Gruden

Pues no, no os voy a recordar la Super Bowl en este apartado histórico. Todos recordamos esa gran fecha con mucho cariño pero a Jon Gruden también le marcó otro partido contra Raiders.

Era el año 2008. Gruden tuvo un inicio fantástico con los Bucs. Warrick Dunn, Earnest Graham, Cadillac Williams, Jeff Garcia, Antonio Bryant en ataque y Ronde Barber, Derrick Brooks, Barrett Ruud, Jermaine Phillips y Aqib Talib en defensa. Era un buen equipo que se presentó 9-3 en la semana 13 de la temporada. ¿Qué podía ir mal? Parecía que los Bucs se iban a presentar de nuevo en playoffs por segunda temporada consecutiva. Pero lejos de mejorar, todo cayó en picado.

Los Bucs perdieron sus tres próximos encuentros encajando 464, 373 y 370 yardas en defensa. Una burrada. Pese a todo, la esperanza no estaba perdida. Tampa necesitaba ganar en el Raymond James a unos Oakland Raiders encabezados por un QB rookie. Su nombre es JaMarcus Russell. Si Tampa ganaba, tenían asegurada su plaza en playoffs.

El partido está integro en Youtube y es muy duro. Los Bucs acabaron perdiendo ese partido 24-31, acumulando su cuarta derrota consecutiva, fue el último partido como head coach de Jon Gruden y como jugador de Derrick Brooks.

Un final lamentable para dos leyendas de los Buccaneers. Todo empezó y acabó con Raiders.

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